Escogimos este nombre con connotaciones italianas, aprovechando el imaginario popular de la madre italiana que “amasa” la pasta 
y cuida la alimentación de su familia.

Creamos un personaje que simbolizara la “Mamma Rosa” y la situamos en los años 50´s, reforzándola con la estética de esos años, para crear un vínculo con la cocina italo-américana, que era la finalidad conceptual de la marca.

El interiorismo estaba en marcha cuando tomamos el proyecto, así que se tomaron soluciones de “emergencia”.

Se plotearon los sobres de las mesas simulando el típico mantel italiano de cuadritos blancos y rojos, y las paredes con un arte que simula los subway tile colocados en junta trabada. Pintamos los sillones de rojo, eran naranja, desarmamos una lámpara compuesta por 10 pantallas
y distribuimos las 10 pantallas por todo el restaurante.

Hicimos cuadros con fotos de pizzas y pastas, a modo de “obras de arte”, y con la receta de “Mamma Rosa” manuscritas sobre las fotos, 
y otro cuadro artístico con una composición de coladores y palos de amasar. Sobre la barra colocamos el típico menú board que simula las pizarras de las cantinas italianas.

Estamos muy contentos, ya que con imaginación y en poco tiempo (ya que solo teníamos quince días) conseguimos recrear el espíritu buscado.




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