Le propusimos un producto que a nivel internacional estaba en alza, y en Panamá aún no estaba. Un Korean Fried Chicken.
Lo orientamos en la composición del menú y en las características de los platos. La propuesta fue aceptada inmediatamente. El entusiamo de nuestro cliente fue inmediato, viaje a Corea incluído para entender en sitio de que se trataba.

Pensamos un nombre corto, fácil de leer, de escribir y pronunciar, y sobre todo de rápida recordación.
Los colores escojidos transmiten frescura, limpieza y modernidad. 

Como el local ya existía y tenía mobiliario y no disponíamos de mucho presupuesto, nos dedicamos a una cosmética profunda.
Ploteamos las paredes con un diseño customizado, retapizamos los asientos, y cambiamos los sobres de las mesas. Rehicimos la barra, y creamos un menú board claro y didáctico. Reforzamos la iluminación, y modificamos algunos aspectos decorativos, para simplificar el interior y hacerlo más comfortable.
En el frente se quitaron las toldas “chinas”, se pinto el volumen para destacarlo del entorno, y se adecuo la iluminación a la nueva propuesta.

Yoi, es uno de nuestro trabajos favoritos.




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